El ser humano, algo tan pequeño en el vientre de la madre
lucia
La realidad no es sólo lo que nuestros sentidos captan. Los microscopios electrónicos y los telescopios más modernos nos ofrecen, sin lugar a dudas, aspectos de la realidad que jamás habríamos podido captar con nuestros ojos.
De manera semejante, la ciencia demuestra rotunadamente que el ser humano recién cncebido es el mismo, y no otro, que el que después se convertirá en bebé, en niño, en joven, en adulto y en anciano.
El aspecto que presenta varía según su fase de desarrollo. Y así, en la vida intrauterina primero es un embrióm preimplantado; después es un embrión hasta que se forman todos sus óganos; luego mientras éstos van madurando, un feto, hasta formarse el bebé tal como nace. Y después continúa el mismo proceso de crecimiento y maduración, y más tarde se produce el inverso de decadencia hasta la muerte.
Por eso no tiene sentido decir que un niño proviene de un feto, sino que él mismo fue antes un feto, del mismo modo que un adulto no proviene de un niño, sino que antes fue un niño, y siempre es el mismo ser humano, desde el principio. Y tan absurdo sería defender que el hijo recién concebido no es un ser humano porque no tiene aspecto de niño, como suponer que el niño no es un ser humano porque no tiene el aspecto externo de un adulto.
